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lunes, 12 de junio de 2017

La Homeopatia sigue molestando a la industria farmacéutica

DENUNCIAN UNA CAMPAÑA ORQUESTADA CONTRA LA HOMEOPATIA POR DETERMINADAS INDUSTRIAS FARMACEUTICAS

Rosa Montero, periodista y escritora ligada históricamente a El País Semanal recibió un contundente ataque por escribir un artículo contra la industria farmacéutica, acusándola de manera bastante explícita de estar detrás del “machaque tan bien orquestado y pertinaz” que en su opinión está sufriendo la homeopatía, a la que califica de “práctica barata y desde luego inocua”. Esta era la tesis principal, pero el artículo, (Consumidores engañados y cautivos) comenzaba con una mención al ingeniero Norman Borlaug, iniciador, escribe Montero, "de  lo que luego se denominaría la Revolución Verde, creando semillas transgénicas de arroz, maíz, trigo y centeno". “Lo malo”, proseguía el artículo, “es que el trigo y el centeno que comemos hoy vienen de ahí, y al parecer nuestro cuerpo no termina de reconocer el gluten de esos cereales, creando cada día más casos de intolerancia”. Pues bien, ni Borlaug creó las semillas transgénicas, ni el gluten que ingerimos lo es.


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Rosa Montero
Dada la difusión de la publicacion, a mi buzón –responde Rosa Montero- han llegado multitud de correos de portavoces de entidades científicas, y de diversos lectores, en los que se subrayan los errores arriba mencionados y se cuestiona la hipótesis respecto a los ataques contra la homeopatía. Entre otros, me han escrito Víctor Sanguino, María del Mar Izquierdo, Ángel Canal Alonso, del Departamento de Biología Celular y Patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, Óscar Calle Gutiérrez, Omar Ballester González, Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas, o Fernando Frías Ruiz.
          El articulo ha provocado también una amplia reacción crítica en Twitter. He decidido reproducir aquí la extensa carta que me ha enviado Alfonso López Borgoñoz, presidente de la ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, porque considero que resume en buena medida todas las críticas que ha provocado el artículo.
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LA REVOLUCION VERDE

         “En primer lugar, la ‘revolución verde’ de los años 50, y la labor entonces de Norman E. Borlaug, es anterior a la existencia de los transgénicos”, escribe López Borgoñoz. “De hecho, ninguna de las especies que menciona la señora Montero permite adivinar a qué se refiere  cuando habla de glútenes nuevos que, según dice, “nuestro cuerpo no termina de reconocer”. El gluten es una proteína que de forma natural tienen muchos cereales, y es la responsable de la textura esponjosa de la masa. Afortunadamente, nuestro cuerpo suele tolerar bien el gluten, con la excepción de las personas que padecen celiaquía”. Afirmar sentirse mejor por comer o dejar de comer ciertos alimentos es una experiencia anecdótica y muy personal que no sirve para emitir diagnósticos útiles para todo el mundo ni aporta soluciones a problemas complejos.
López Borgoñez añade: “Lo mismo sucede con el consumo de homeopatía. La misma no es objeto solo de ataques recientes, sino que ha sido objeto de refutaciones serias recogidas en la literatura científica desde hace muchas décadas. Nuestra organización, con treinta años de existencia, lleva mucho tiempo exponiendo públicamente el problema que supone esa homeopatía que se introduce en las farmacias con una política agresiva de mercadotecnia. La homeopatía, igual que otras prácticas pseudocientíficas, puede alejar a los pacientes de los tratamientos que necesitan. Hemos visto recientemente su peor cara en la muerte de un niño por las complicaciones de una otitis media sin tratamiento médico, atendida solo mediante homeopatía, la cual carece, no solo de efectos secundarios, sino de ningún efecto ni eficacia terapéutica, siendo muy grave el abandono por su causa de terapias acreditadas basadas en productos medicinales avalados por ensayos clínicos contrastados”.

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ACTOS REPROCHABLES

“Que la industria farmacéutica cometa actos reprochables (contra los que sin duda se debe trabajar también) no le resta ni pizca de efectividad a un antibiótico, ni se debilita por ello la acción, por ejemplo, de la capecitabina que toman los enfermos de cáncer. El mecanismo de acción de los medicamentos se debe a sus propiedades, y no a cuestiones de ética empresarial. Por eso son medicamentos, y no pociones mágicas ni bálsamos de Fierabrás. Solo hay que ver cuánto se invierte en I+D y cuánto tiempo se tarda en desarrollar un nuevo producto por una empresa farmacéutica y cuán poco por una de homeopatía para darse cuenta de que algo no cuadra. Hay que perseguir la eficacia en los tratamientos para mejorar la calidad de vida de las personas. Asimismo, hay que perseguir la ineficacia de las pseudoterapias, denunciando públicamente aquellas terapias que jamás han podido superar la más mínima prueba científica”.
Rosa Monero responde: “Me dicen que he cometido algunos errores en mi artículo. Sin duda me equivoqué al decir que las semillas manipuladas por Borlaug eran transgénicas, cuando solo eran híbridas. Podría poner excusas a mi pifia, acumulación de viajes y trabajos, escritura del texto de madrugada en un aeropuerto, pero lo cierto es que es un error y con eso basta. Lo lamento. Todos nos equivocamos alguna vez; no es por desgracia el primer error en mis más de cuarenta años de profesión, y aunque me gustaría que fuera el último y siempre intento ser lo más rigurosa posible, eso es algo que nadie puede asegurar. Pero querría hacer unas precisiones, porque creo que muchas cartas me achacan cosas que no están en el texto.

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CUATRO PUNTOS

Punto uno: No defiendo la homeopatía. Digo que, ‘La disolución de los supuestos principios homeopáticos es tan alta que parecería que los granos son simple azúcar’ y que: ‘Me parece bien advertir del peligro de usar solo homeopatía’.
Punto dos: el énfasis del artículo está en la furia de la repentina campaña contra la homeopatía. Sí, cierto, siempre ha habido críticas contra esta práctica, pero algo tan bien orquestado y generalizado como ahora, nunca, y, la verdad, sigo sospechando que está costeada al menos en parte por los laboratorios alopáticos y por razones comerciales.
Punto tres: lo siento, pero no uno, sino dos traumatólogos prestigiosos (cuyos nombres callaré para que no los linchen) me han dicho que ‘no saben por qué’, pero que dejar de comer gluten parece ayudar en ciertos casos de inflamaciones crónicas. Quién sabe, quizá esas semillas híbridas resulten en ocasiones más indigestas: ¿alguien lo ha estudiado para poder decir si es así o no? De hecho, otra de las cosas que denunciaba el artículo era la escasez de estudios fiables e independientes.
Y punto cuatro, la furia de las reacciones en contra de mi artículo, aparte de la metedura de pata de los transgénicos (pido perdón por ello) me hace reflexionar una vez más sobre el poder de los laboratorios”.
     “Ninguna de las cartas que han llegado a mi buzón puede calificarse de furiosa. Hay que entender, no obstante, que, como señala una de las lectoras que me han escrito,  El País Semanal ofrece una tribuna privilegiada a los columnistas para expresar la propia opinión, pero esa misma posición excepcional multiplica el impacto de los errores y, sobre todo, de las hipótesis que se defienden en ella”, concluye la periodista y escritora Rosa Montero.

          Desde estas paginas vamos a decir que no creemos necesario agregar ni una sola línea argumental, fundamentalmente por estar totalmente de acuerdo con la escritora y su articulo, asi como lamentamos el posicionamiento de algunos industriales farmacéuticos que, curiosamente, al menos algunos de ellos, ya estan preparando sus instalaciones para la fabricación de homeopatia puesto que estos si que ven un negocio en esa actividad y no un campo cientifico a investigar en bien de la humanidad. 
           Tal como ocurre con el cáncer, todos dispuestos a investigar sobre paliativos pero no a poner toda la inversion en investigar la causa: dejaria de ser negocio.  



domingo, 11 de junio de 2017

En el Hospital Universitario de La Plana, Castellón

EXITO EN LA INVESTIGACION SOBRE
EL USO DE LA ACUPUNTURA EN EL PARTO

El equipo del Paritorio del Hospital Universitario La Plana de Vila-real está trabajando en un proyecto de investigación pionero en España sobre el uso de la acupuntura en el proceso del parto. La primera parte del estudio, titulado 'Efectividad de la Acupuntura en el Inicio Espontáneo del Parto', ha conseguido la mejor puntuación en la segunda edición del Premio Fin de Residencia que otorga anualmente el Departamento de Salud de la Plana en su continúa apuesta por la investigación.

Resultado de imagen de imágenes sobre acupuntura en el partoEn esta primera fase del estudio, los datos obtenidos demuestran que la técnica de la acupuntura es beneficiosa para el inicio espontáneo del parto con una efectividad que alcanza el 75 por ciento, según ha indicado la Conselleria de Sanitat en un comunicado. La muestra se ha tomado entre las mujeres embarazadas de bajo riesgo que acuden al paritorio del Hospital de Vila-real y que se encuentran a partir de las 39 semanas de gestación.

         En el proceso normal, este colectivo de mujeres se somete a controles de bienestar materno-fetal periódicos hasta que alcanzan las 41 semanas de gestación, momento en el que se inicia el protocolo de inducción habitual. Gracias a la técnica de la acupuntura, y según los primeros resultados de este estudio, el parto se inicia de forma espontánea antes de llegar a este límite y, por tanto, sin necesidad de utilizar otros tratamientos farmacológicos más agresivos, como puede ser la oxitocina.



viernes, 26 de mayo de 2017

Todo aquello que se usa en clinica

LA ACUPUNTURA -UNA DE LAS TÉCNICAS 
DE LA MTC- Y SU MATERIAL DE TRABAJO

(Agujas, moxas, parches, ventosas, pomadas, etc., 
son objeto de un gran negocio de intermediación)

       Cuando se está estudiando acupuntura -técnica principal de tratamiento en la Medicina Tradicional China, junto a la Moxibustión, el Chi Kung o Qi Gong, la Fitoterapia y la Tuina- hay una clase, entre las primeras, en la que uno de los profesores, el de prácticas, expone a los alumnos el conjunto de materiales que se utilizan en las clínicas de tratamiento. Es una clase sumamente atractiva donde el alumno se enfrenta a un conjunto de piezas cuyo colorido y formas resulta poco común en los servicios sanitarios occidentales. En torno a esos materiales de trabajo hay un negocio gigantesco en la intermediación entre fabricantes y consumidor.


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Agujas con distintas medidas
 y mangos diferenciales

      Es difícil cuantificar hasta donde alcanza el negocio en términos de euros o dólares, pero se supone que son "varios millones", de ahi el enorme cuidado que tienen los fabricantes chinos en sus advertencias sobre caducidad y procedencia de los materiales utilizados para su elaboración. Solo en agujas, por ejemplo, son mas de un centenar las variedades que ofrece la industria, tanto en el largo como en el grosor, asi como el metal utilizado (acero, plata, oro, cobre, incluso el mango de las mismas puede ser de plástico y hasta madera.


    El objetivo que se persigue en el último de los casos mencionados es el de aislar al máximo al acupuntor del paciente, o también el de identificar los puntos yin de los yang, de tonificación o sedación a partir de los colores que permite el plástico a la hora de dar clase a los alumnos. A su vez existen preferencias en los metales a la hora de utilizar electro estimulación.

      En cuanto al largo y grosor, si bien es cierto que las mas ultilizadas son de entre una y tres pulgadas, las hay de un centimetro (coreanas) y hasta 25 centimetros. Estas últimas requieren de una tecnica especial para su manipulacion dada la dificultad que encierra el conseguir que las mismas vayan en la direccion elegida. Estas agujas habitualmente son utilizadas en la tecnica que llamamos "trasfisiar", uniendo -con las agujas de tres pulgadas- dos y hasta tres puntos. En el caso de las de 25 centimetros se pueden unir hasta seis u ocho puntos a los que se agregará electroacupuntura.

      Esto, que parece fantasia o simple exageración, quien suscribe estas lineas ha sido testigo presencial de como el maestro vietnamita Nguyen Tai Tu, medico, general del Ejercito Viet Cong, que hizo frente al poderoso Ejercito de los EE UU, haciendo que este tuviese que volverse a casa admitiendo la derrota y dejando Vietnam del Sur en manos de Vietnam del Norte, el doctor Tai Tu es ahora director del hospital para niños mas importante de su pais, diseñando tratamientos especiales para las enfermedades que dejó la guerra.   
               
      Hemos visto a Nguyen Tei Tu, deciamos, utilizar esas agujas para tratar a un paciente de nuestra consulta (el doctor Xulio Fernandez) aquejado de esclerosis multiple. Le trasfisió las agujas por el meridiano de estómago y el de riñon en las extremidades inferiores y luego aplicó electroacupuntura...


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"Ryouraku", nombre del aparato utilizado
para medir las energias asi como activarla
El nombre es a su vez el del
inventor del aparato

      Respecto a las moxas o la moxibustión, tenemos otro tanto en cuanto a variedades de presentacion y preparación. Aunque lo habitual son los "puros" -llamado asi por su forma de tabaco de hoja liado a maquina o a mano- tambien se utiliza en forma de "rodajas" que se insertan en la cabeza de las agujas que, tras encenderlas, el calor de la misma penetra por el metal hasta el punto correspondiente y su meridiano (sin ocasionar ningún tipo de molestias al paciente, con la excepción del humo que desprende hasta que se agota la "mecha").

       Ante la habitual pregunta de si el calor que desprende la planta es de efecto "curativo", debemos responder que no, que es el grado de combustión de la planta el que produce ese efecto. Se trata de Artemisa Vulgaris planta mas que habitual en los campos de toda Europa. ¿Y por qué entonces hay que traer de China los productos fabricados con esa planta? Porque  seria muy dificil encontrar un empresario en Europa que este dispuesto a recojer la cosecha, dejarla en secadero durante tres años y luego formar estos puros con papel de arroz y que su precio no superara los ochenta céntimos... por tanto solo queda importarlos de China.
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La moxa en puro, una de las 
formas mas utilizadas 
en clínicas y hospitales. 

      Aqui se nos presenta el problema: importar de China requiere fundar una empresa importadora o servirse de una ya establecida, Ambas encarecen el producto. Asi es que el profesional de la medicina oriental debe dirigirse a una de estas empresas, especialmente las dedicadas a los productos sanitarios de fabricación china. 
       
       La competencia es muy fuerte en Europa y hay enpresas que lo tienen muy bien montado como para atender cualquier tipo de pedido y en cualquier cantidad de unidades. Las hay en toda Europa y la competencia en los precios es salvaje lo cual, desde cierto punto de vista es muy beneficioso para el profesional, porque tal competencia baja los precios (o al menos eso deberia ocurrir) sin embargo no es asi porque lo tienen muy bien montado promocionando la calidad.


Resultado de imagen de imagenes de material de acupuntura       Las agujas pueden venir envasadas de a una, cinco o diez unidades por blister. Con cabeza o sin cabeza, de cobre o plata, de oro o de un metal desconocido. Con un baño de silicona o careciendo de el lo que hace algo mas doloroso el deslizamiento de la misma a traves de la piel humana. Pero, en todo caso, la verdadera calidad de la aguja estará siempre escondida en el perfeccionamiento del pulido del metal, cuanto mas perfecto sea éste mejor será el resto de los componentes de la pieza, justamente porque es este punto en el cual la opinión del profesional prácticamente no cuenta ya que es muy difícil su valoración a simple vista.
       
        En cualquier caso es tanta la competencia y con tal cantidad de mecanismos de oferta, que no hay profesional que no este convencido que su proveedor es el mejor del mercado. Ya por precio, por calidad de los productos, por la disponibilidad de entrega, etc. 

         Se pueden conseguir buenos precios con un volumen de compra considerable. Es, tal vez, la única ventaja a obtener con el proveedor, pero que te compromete a gastos a la larga poco rentables. En fin, que a la hora de la verdad da exactamente igual el proveedor elegido y todo estará vinculado al trato personal (a veces solo por teléfono durante años) y casi nunca por otro camino.

                            Carles Escandell Vilallonga (Barcelona)
   

lunes, 1 de mayo de 2017

La polémica está servida

EL LARGO CAMINO PARA ACORTAR LA DISTANCIA DE COMUNICACION ENTRE MEDICO Y PACIENTE

(Una vez más estalla la confrontación de intereses entre profesiones de la medicina y expertos en la explotacion economica de los sevicios sanitarios)

Llegará un día en que la recepcionista, luego de tomar los datos personales del paciente, y de hacerle las preguntas de rigor, colocará varias cruces en las casillas de "síes", "noes" o, "a veces" y, por último, pulsará la tecla correspondiente, para que el comercio expendedor (farmacia, ortopedia, óptica, etc.) reciba la orden de hacer entrega del medicamento o elemento (silla de ruedas, faja, rodillera, gafas, etc.) recetado según el protocolo previamente establecido para cada patología o conjunto de síntomas. Todo ello será considerado un paso mas cerca del ideal del negocio sanitario, consistente en la eliminación del mayor incordio para el citado "negocio": el médico.

      En tanto y afortunadamente, el Grupo de Trabajo en Comunicación de la Sociedad Española de Medicina Comunitaria y de Familia (SEMFYC), asi como la Escuela Andaluza de Salud Publica, o la escuela de Enfermería de la Universidad de Castilla-La Mancha o el Congreso de Entrevistas Clínicas y Comunicacion Asistencial, u otras tantas organizaciones especializadas, seguramente (y afortunadamente) continuarán trabajando en dirección a conseguir un mejor nivel de comunicación entre medico y paciente.

      Durante décadas este ha sido un tema secundario, naturalmente infravarolado: "El médico no debe implicarse con el paciente", "debe mantener la distancia necesaria para que el paciente no influya en las decisiones del profesional"... y asi de seguido. Sin embargo los tiempos van cambiado y los criterios tambien, a pesar que de momento la praxis sigue siendo la misma: "Vamos a ver señora, ¿quien es el medico? ¿usted o yo?".
      
      Según explica con claridad meridiana Cristina Lucio en un extenso reportaje publicado recientemente en un matutino español, hasta mediar los años ochenta, en numerosos países y especialmente en las zonas mas aisladas de los mismos, los propios médicos solían ocultar información al paciente por consejo de los laboratorios farmacéuticos. Persistía el concepto que cuanta menor información tenga el paciente se encontrará menos confuso y mejorará su salud... Hoy en día, en cambio, la ley de de Autonomía del Paciente obliga al médico a informar al paciente de todos los detalles de la evolución de su enfermedad, siempre que así lo deseen.

      Durante décadas la comunicación ha ocupado un lugar secundario en el entorno sanitario. La competencia técnica ha primado muy por encima de las habilidades para interactuar con el enfermo; un enfoque que permite abordar las enfermedades, pero no siempre el sufrimiento. Desde hace unos años, sin embargo, hay un cierto cambio de tendencia y los médicos con mano izquierda están pidiendo paso.


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      "En realidad siempre ha habido profesionales empáticos, personas con aptitudes para la comunicación, pero lo cierto es que antes la mayoría de los médicos tenían que aprender estas habilidades como podían, con la práctica, y si tenían la suerte de tener un buen modelo al que imitar y la sensibilidad suficiente para saber qué técnicas eran acertadas y cuáles no, mejor aún", apunta Juan José Rodríguez Salvador, médico de familia en un centro de salud de Vizcaya que ha estudiado a fondo el fenómeno de la comunicación sanitaria.

      Ahora hay un mayor interés por aprender estrategias para conectar mejor con el paciente, un giro que coincide con "el reemplazo del modelo paternalista de atención por otros modelos que priman más la autonomía del paciente y su derecho a la información".

      La relación vertical en la que el médico manda y el paciente obedece sin rechistar es, cada día más, una cosa del pasado. Y ese cambio exige que el médico esté abierto a escuchar, a plantear opciones, a aclarar nociones e, incluso, a discutir los datos que el enfermo pone sobre la mesa.
"El interés aumenta porque cada vez se siente más esa necesidad entre los profesionales", coincide Elena López Parra, miembro del Grupo de Trabajo en Comunicación de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC), uno de los más activos en la organización de cursos de formación para profesionales. 

La mala noticia

      Cuando el médico comienza a trabajar se da cuenta de que tiene muchas carencias, que el paciente reclama información y que hay cosas que no se aprenden en los libros, En el camino que inicia -señala Lopez Parra a la periodista- aprende que al paciente hay que mirarle siempre a los ojos, que se puede "leer" la comunicación no verbal, que es importante adecuar el lenguaje a diferentes niveles y que es clave dejar espacio a las preguntas. También, y quizás y esto es lo más difícil, aceptar que siempre habrá mejores formas de dar una mala noticia.

      Ese trance es, según coinciden en señalar todos los profesionales consultados, uno de los más temidos por los sanitarios porque puede generar mucho estrés -a ambos lados de la consulta-, porque es difícil manejar las emociones que afloran en ese contexto y porque puede suponer un antes y un después en el trato médico-enfermo.

     "Si un profesional es poco hábil a la hora de dar una mala noticia, puede generar sufrimiento añadido al paciente"
Una información clara da la oportunidad al paciente de tomar decisiones sobre su asistencia y elimina una proporción considerable de ansiedad y aislamiento. "Aunque no le informemos, el paciente siempre se entera de que se muere, y si no puede transmitirle a nadie sus miedos, porque hay una conspiración de silencio, la angustia es mucho mayor", comenta. En ese sentido, añade, es fundamental colaborar y establecer lazos comunicativos también con la familia.

      Aun hoy hay oncólogos que frente a la pregunta habitual del paciente: "¿Cuanto tiempo me queda, doctor?", partiendo de determinados baremos estadísticos y dando una mirada superficial al historial que tiene ante sus ojos, suelen responder "entre tres y cinco años". No creemos necesario decir que en innumerables ocasiones tal estimación termina resultado equivocada, cuando no rídícula, para escarnio del profesional. 

      Cada paciente es diferente, cada persona es diferente, todas las personas reponden de diferente manera ante los tratamientos. Hay pacientes que sobreviven a la enfermedad durante muchisimos años, otros, lamentablemente no resisten -por muy diferentes motivos- y el deterioro llega a minar de tal forma la salud que no resiste mas que unos pocos años. 

Estrategia sanitaria 

        Si bien hay varias estrategias para dar malas noticias, una de las que más circula en el entorno sanitario es la denominada EPICEE, que engloba una serie de pautas para facilitar el proceso. La primera E del acrónimo hace referencia al entorno, ya que es fundamental que el profesional busque un lugar privado, que permita la liberación de emociones y la transmisión tranquila de la información.             
       Además, antes de empezar a dar la mala noticia, es necesario conocer la percepción (P) del paciente, saber qué es lo que sabe sobre la enfermedad que padece y averiguar hasta dónde quiere profundizar; es decir, invitarle (I) a que diga si quiere conocer o no los detalles.
    
       "Hay que estar muy atento a la reacción del paciente, a cómo responde a esa primera información. Por ejemplo, que diga frases como: 'Doctor, me pongo en sus manos' es un indicador de que prefiere no saber. En esos casos -que son minoría- hay que respetar su deseo, indica Rodríguez Salvador.

      Si en cambio el paciente quiere saber en qué situación está, necesita comprender todos los detalles, por lo que el profesional debe adecuar su mensaje a su nivel de compresión (C). "Esta máxima es aplicable a cualquier diálogo, pero debe extremarse en el caso de las malas noticias. Y es una de las cosas que más les cuesta a los médicos, que tienden a abusar de los tecnicismos", añade el especialista.

        En todo el proceso, recuerda por último Rodríguez Salvador, el sanitario debe mostrarse empático (E), reconociendo y respondiendo a las posibles respuestas emocionales del paciente.Y, por último, debe plantear una estrategia (E) para atender la incertidumbre que suele surgir tras recibir una mala noticia. 

Nuevos caminos

Resultado de imagen de enfrentamiento entre medico y paciente          Es importante demostrar que el personal médico estará accesible para responder dudas o atender necesidades que puedan aparecer. "En ese sentido, es clave dejar una puerta abierta a la esperanza, sin mentir. Ser honesto no significa ser categórico", señala otro profesional encuestado. Hasta hace poco, los interesados en aprender habilidades comunicativas sólo podían formarse a través de seminarios o cursos de postgrado. Desde hace unos años, sin embargo, las carreras universitarias relacionadas con la sanidad han comenzado a incluir esta materia en sus planes de estudio, aunque de forma muy heterogénea y, en general, otorgándole poca importancia.

          "El gran fallo es que la comunicación se toca en alguna asignatura de los primeros años y luego no se vuelve a ver. En mi opinión, tendría que ser una materia longitudinal, como la ética; algo que se viera a lo largo de toda la carrera, con una formación paulatina y transversal, porque la comunicación, igual que pasa con otras competencias médicas, si no se practica, se pierde", señala Eduard Peñascal, profesor asociado de la Universidad de Lleida, cuyo modelo de formación de los alumnos, basado en la práctica de supuestos con videograbación para el análisis, ha recibido una mención en el último Congreso de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial. 

       Además, en el día a día, el médico también tiene que estar atento para detectar e intentar soslayar las múltiples barreras que el actual modelo sanitario impone a la comunicación. coincide Joan Carles March, director de la Escuela Andaluza de Salud Pública, que tiene una amplia experiencia en la formación en el entorno sanitario. Esta formación, señalan los dos expertos, "tiene que ser eminentemente práctica, basarse en situaciones reales y dar la oportunidad de observar y corregir los propios errores". 

       El principal es el tiempo, resume March, porque las apretadas agendas dejan apenas unos pocos minutos por paciente y en ese espacio hay que conjugar muchas labores fundamentales. Pero hay muchas más: la voracidad de los registros, la necesidad de estar pendiente del ordenador, las interrupciones en la consulta, la falta de espacios de privacidad, y las etiquetas o prejuicios que profesional y paciente hacen del otro son algunos ejemplos.

       La falta de tiempo es una de las principales barreras que impiden una adecuada comunicación en la consulta. Otra barrera muy importante es la asunción por parte de algunos profesionales de que la comunicación sólo es importante en determinados entornos, como la Atención Primaria o los Cuidados Paliativos. "Es por esto por lo que muchos pacientes se sienten tratados como si fuesen órganos, no personas ante determinados especialistas", señala Rubén Mirón, profesor de Enfermería de la Universidad de Castilla La-Mancha, que reclama un abordaje multidisciplinar de la comunicación en el entorno sanitario, lo que incluye la implicación de todos los profesionales que participan en la atención. 

Sin excusas

Resultado de imagen de enfrentamiento entre medico y paciente         En general, son muchos los muros frente a la comunicación que se levantan en una consulta médica, reconocen los especialistas consultados. Sin embargo, estos "no deben tomarse como excusa" para abandonar este aspecto en un rincón. Porque las ventajas que se perderían por el camino son numerosas, como asegura Elena López Parra. "Está demostrado que los médicos con buenas habilidades comunicativas tienen pacientes con mejor adherencia a los tratamientos, lo cual repercute directamente en el ahorro", afirma. Además, continúa, estos profesionales también presentan una menor incidencia del tan habitual síndrome del quemado y de conflictos en la consulta. 

        "En realidad, se pierde gran parte del potencial de un médico si falla la comunicación", resume la especialista, que recuerda que un buen profesional debe aunar al menos cuatro cualidades básicas: conocimientos actualizados, adecuado manejo de las técnicas exploratorias, habilidad para tomar decisiones, y aptitudes para conectar con el paciente. "Si una de esas cuatro patas falla, la mesa acaba cojeando por algún lado", asegura. "Y hay que recordar que la comunicación es una herramienta que se utiliza mucho más que el fonendo", apostilla López Salvador. 

        Si el siglo XX fue el del avance de la tecnología médica, señalan los expertos consultados, el XXI tiene que ser "el de la recuperación del humanismo".

       Y eso, aseguran, pasa por una buena comunicación. "Hay que volver a mirar a los ojos al paciente. Hay que recuperar el contacto físico, dar la mano al enfermo, explorar tocando, consolarle con afecto. Que el paciente tenga claro que te pones en su lugar y sientes como se encuentra", señala Eduard Peñascal, quien remarca que "esa vuelta a los orígenes de la profesión" no supone renunciar ni un ápice a los avances logrados. "Hay que aprovechar toda la tecnología actual, pero sin que esta sustituya al acercamiento entre médico y paciente", concluye Peñascal.
        
       En  este extremo cabe sañalar la diferencia entre la enseñanza de la medicina occidental y oriental, ya que esta última incide mucho mas en la relación medico-paciente, tanto hasta considerarla un pilar fundamental en la obtención de datos para diseñar un buen diagnostico, así como para más tarde aplicar la terapia mas adecuada, donde no faltará incluso "la Intención" por parte del profesional, tanto al insertar una aguja, como al colocar una ventosa, dar un masaje o efectuar una manipulación. 

       El camino es largo, sinuoso, lleno de altibajos, trampas para incautos, desviaciones tentadoras, presiones interesadas y hasta proclive a la presencia de mal intencionadas corruptelas con la intención de hacer que prevalezca un sistema (si aquí escribimos "de castas", nos van catalogar políticamente, por tanto vamos a decir otra cosa) de autoritarismos cuyo resultado negativo para el éxito profesional en termino de terapias aplicadas está a la vista. A pesar que, todo hay que decirlo, el sistema puede (o seguramente lo fue) haber sido altamente rentable a las empresas sanitarias del sector privado e incluso a numerosas explotaciones de hospitales, sanatorios, clínicas, policlinicos, etc., etc. de carácter publico, gerenciados con criterios de rentabilidad económica y no precisamente terapéutica.
                                                              JLE Y PR